Que nadie se quede atrás en América Latina y el Caribe : las personas mayores y el consumo

Joost Martens*

Las sociedades y sus ciudadanos mayores, cómo se organizarán, para hacer frente a los desafíos?

 

El envejecimiento es un fenómeno mundial causado por una combinación de tasas decrecientes de fecundidad y porque las personas viven vidas más largas y saludables. Según la ONU y HelpAge International, esto es al mismo tiempo una razón para celebrar, así como nos obliga de hacer frente a los desafíos

 

La ONU definen a las “personas mayores” como personas mayores de 60 años. En 2015 para América Latina y el Caribe (ALC), la tasa de “personas mayores” era cerca del 10% de la población de la región. Sin embargo, este promedio oculta diferencias significativas en las cifras nacionales: 20% para Cuba y Uruguay; menos del 10% en Centroamérica (Guatemala, Honduras y Nicaragua), y con Argentina, Chile, México y los países andinos encontrándose entre estos extremos. Para la región en su conjunto, las proyecciones de crecimiento de la población mayor son significativas: del 10% en 2015, al 17% en 2030 y al 25% en 2050. Esto significa que para 2030 uno de cada seis habitantes de la región tendrá 60 años o El envejecimiento es una tendencia irreversible en América Latina y el Caribe, con enorme impacto; que además tiene lugar en un ambiente de rápida urbanización. ¿Cómo lo enfrentarán más, y a mediados del siglo será uno de cada cuatro. Las sociedades tendrán que adaptarse para atender estas nuevas realidades, más aún porque en muchas partes las “mayores-mayores”, con más de ochenta años, constituyen uno de los grupos de edad de más rápido crecimiento.

 

Hoy en día, alrededor de la mitad de la población mundial vive en ciudades, un número que se espera alcanzará dos tercios en 2050; pero América Latina es la región más urbanizada del mundo, ya con el 80% de su población viviendo en ciudades. Y esto incluye a más de 57 millones de personas de más de 65. Esas dos tendencias, el envejecimiento y la urbanización, son más fuertes en los países de ingresos medios y bajos, como de la región.

 

El envejecimiento trae consigo cambios (a veces dramáticos) en el consumo, el empleo y en las opciones de ingreso. Echaremos un vistazo a estos temas interconectados.

 

Patrones de consumo

 

El consumo cambia con la edad, durante el curso de la vida. Algunos gastos están disminuyendo, como por ejemplo ya no habrá familia con hijos que atender (aunque es bastante normal en ALC encontrar a personas mayores que cuidan de sus nietos, cuando los padres están en el trabajo), habrá menos gastos para vivienda para aquellas personas mayores que han podido adquirir una casa durante su vida laboral. Mientras que aumentan significativamente con la edad los gastos por atenciones médicas más frecuentes, así como cambios en la dieta y el uso creciente de productos relacionados con cambios en las condiciones físicas. Las necesidades y los hábitos de consumo cambian en las diferentes fases de la vida, con menos consumo de algunos productos y servicios, y más de otros.

 

Otra relación entre consumo y envejecimiento se manifiesta en que el consumo en etapas tempranas de la vida puede influir en las necesidades y los patrones de gasto en la vejez. Estilos de vida poco saludables y los patrones de consumo a más temprana edad afectarán las condiciones de salud en la vejez. Hay importantes cambios en la región hacia la incidencia de Enfermedades No Transmisibles y la mortalidad y morbilidad asociada; enfermedades a menudo relacionadas con patrones de consumo no saludables a lo largo del ciclo de vida, como son la hipertensión, diabetes, obesidad y las enfermedades cardio-vasculares que están causando el 77% de las muertes

Ingresos

 

La seguridad de ingresos en la vejez es precaria en la región; las opciones de ingreso son a través de pensiones (pensiones contributivas o pensiones sociales); trabajo y empleo; protección social y subsidios públicos; apoyo familiar informal; ahorros o bienes o una combinación de estos.

 

La realidad es que un gran número de personas mayores en la región para sus ingresos está pendiente de subsidios públicos, destinados para mayores que viven en extrema pobreza, como Pensión65 en Perú o Colombia Mayor, y del apoyo familiar. En toda la región, un promedio de sólo 24% de las personas mayores reciben alguna forma de pensión, pero con grandes diferencias entre los países: con más del 90% en Argentina y Bolivia; menos del 20% en Centroamérica (excepto Costa Rica); más del 50% en Brasil; y entre 20 y 50% en México y Perú.

 

Se esperaría que las sociedades cuidaran de sus personas mayores, con dignidad y en reconocimiento de las contribuciones que han proporcionado a lo largo de sus vidas, a sus familias, comunidades y a la sociedad en general. En términos de ingresos, esto sería posible a través de regímenes de pensiones sociales o no contributivas, que idealmente deberían ser de carácter universal. Uno de los pocos ejemplos de tal pensión en la región es la “Renta Dignidad” en Bolivia. Se trata de una pensión social universal, que proporciona un pago mensual a todas las personas mayores de 60 años. Beneficiando a las personas mayores, pero también más allá: se ha puesto de manifiesto que en las familias de las zonas rurales donde hay una persona mayor, la deserción escolar es menor. Así que la pensión sirve a propósitos más amplios que sólo el consumo de las personas mayores. La pensión social  universal evita grandes gastos administrativos, así como los riesgos reales de no alcanzar a los que más lo necesitan pero que por razones de analfabetismo u otros no logran reclamarla.

Trabajo

 

Trabajo y empleo es lo que muchas personas mayores necesitan o desean seguir teniendo. Por razones económicas, por razones sociales, o en la mayoría de los casos por una combinación de ambas. Sin embargo, las oportunidades formales de empleo son escasas: en América Latina, aproximadamente el  51% de los trabajadores no agrícolas y casi todos los trabajadores agrícolas están empleados de forma informal, y por lo tanto sin acceso a pensiones contributivas. Muchas personas en la región – y las personas mayores no son una excepción – carecen de oportunidades de empleo formal.

 

Trabajadores con empleo formal están siendo despedidos al envejecer, en el mejor de los casos llegando a su edad de jubilación. Esto ocurre en un clima de “viejismo”, prejuicio, discriminación o trato injusto de una persona por su edad. Los estereotipos relacionados son: menos competentes, menos capaces o incapaces de trabajar de manera eficiente, rentable o productiva. Es el último de los ismo´s, y a lo cual nadie escapa.  Pero en el mundo del trabajo, tanto de la empresa privada como del sector público hay muchas oportunidades de beneficiarse de la experiencia, el conocimiento y el compromiso de las personas mayores. Ejemplos son mediante tareas ajustadas o cambios en el horario de trabajo, unir equipos de trabajadores mayores y jóvenes, que las organizaciones y las empresas pueden aprovecharse de los beneficios del empleo de las personas mayores, al mismo tiempo asegurándoles un ingreso digno.

 

La alternativa es el empleo informal, con ingresos inseguros, lo cual para muchas personas en la región ha sido una realidad durante su vida laboral, y para muchos seguirá siéndola en la vejez.

 

Unir fuerzas

 

En 2015, la Organización de los Estados Americanos (OEA) adoptó la Convención Interamericana para la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, como un marco regional legalmente vinculante. Se proporcionó así un marco para que las personas mayores alcen la voz y reclamen sus derechos; como personas mayores, como ciudadanos, pero igual como consumidores – son derechos que son de por vida, y no caducan a los 60 ó 65 años.

 

Hay organizaciones y asociaciones fuertes de consumidores en toda la región, que pueden incorporar a las personas mayores como parte de su enfoque. Asimismo hay organizaciones y grupos de la sociedad civil que trabajan por los derechos de las personas mayores, y que pueden relacionarse con el movimiento de los consumidores e incorporar temáticas relacionadas con la protección del consumidor en bienes y servicios, como es el caso de la salud. Ahora es el momento de unir fuerzas a nivel local, nacional, y regional. ¿Quién toma la iniciativa?

 

*Ex Director General de Consumers International, 2008-2011. Ex Director Regional para América Latina y el Caribe de HelpAge International, 2014-2017.

 

Referencias:

Ageing in the 21st Century: A Celebration and A Challenge http://www.helpage.org/global-agewatch/reports/ageing-in-the-21st-century-a-celebration-and-a-challenge/

2 Ageing and the city: making urban spaces work for older people.  http://www.helpage.org/what-we-do/ageing-cities/.

3 Aging and Financial Inclusion: An Opportunity. https://centerforfinancialinclusionblog.files.wordpress.com/2015/02/aging_and_financial_inclusion_an_opportunity.pdf

 

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